El dolor es una experiencia compleja que, en condiciones normales, tiene una función protectora. Sin embargo, cuando el sistema nervioso se convierte en la propia fuente del dolor, hablamos de dolor neuropático. Este tipo de dolor puede ser persistente, difícil de tratar y generar una importante limitación funcional y emocional en la persona que lo padece.
En este artículo abordamos qué es el dolor neuropático, qué tipos existen, cuáles son sus síntomas más característicos y cómo puede abordarse desde la fisioterapia y la medicina.

¿Qué es el dolor neuropático?
Según la definición más actualizada de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, 2020), el dolor neuropático se describe como:
“El dolor causado por una lesión o enfermedad del sistema nervioso somatosensorial.”
Esto implica que el origen del dolor no está en los tejidos (como músculos o articulaciones), sino en una disfunción o daño del sistema nervioso encargado de transmitir las señales sensoriales. En este contexto, las vías del dolor se vuelven hiperactivas o alteradas, generando dolor incluso sin un estímulo nocivo.
A diferencia del dolor nociceptivo, que aparece ante una lesión real en los tejidos (como un esguince o una inflamación), el dolor neuropático refleja un problema en la propia comunicación nerviosa. El sistema nervioso “aprende” a enviar señales de alarma sin motivo, manteniendo el dolor aun cuando el tejido está ya reparado.
Algo importante para distinguir el dolor neuropático es que no suele mejorar con antiinflamatorios comunes, como el ibuprofeno, y, además, el dolor nocturno es una de sus características principales.
Tipos de dolor neuropático
El dolor neuropático se clasifica según el lugar donde se produce la alteración: periférico (nervios fuera del sistema nervioso central) o central (cerebro y médula espinal).
1. Dolor neuropático periférico
Ocurre cuando la lesión o disfunción afecta a los nervios periféricos, es decir, aquellos que salen de la médula espinal y se dirigen hacia las distintas partes del cuerpo. Este tipo de dolor puede subdividirse en dos categorías principales:
a) Dolor neuropático radicular
Es aquel que se origina por la irritación o compresión de una raíz nerviosa espinal antes de que forme el nervio periférico.
Suele deberse a hernias discales, estenosis foraminales o procesos inflamatorios.
Ejemplo típico: la ciática o radiculopatía lumbar, donde una raíz nerviosa comprimida provoca dolor irradiado desde la zona lumbar hasta la pierna, a menudo acompañado de hormigueo, debilidad o pérdida de reflejos.
Este tipo de dolor sigue un patrón dermatomérico, es decir, el recorrido del territorio sensitivo de la raíz afectada.
b) Dolor neuropático de nervio periférico
En este caso, la alteración se produce en el propio tronco nervioso periférico o en sus ramas terminales, fuera de la columna. Puede deberse a atrapamientos, traumatismos o enfermedades metabólicas como la diabetes.
Ejemplos:
- Síndrome del túnel carpiano: compresión del nervio mediano en la muñeca.
- Neuropatía cubital: atrapamiento del nervio cubital en el codo.
- Neuropatía diabética: daño difuso de múltiples nervios periféricos en personas con diabetes.
- Neuralgia postherpética: tras infección por herpes zóster, con dolor tipo quemazón o punzadas.
A diferencia del dolor radicular, este suele seguir el recorrido anatómico del nervio afectado, no el patrón de una raíz.
2. Dolor neuropático central
Aparece cuando la lesión afecta al sistema nervioso central, como el cerebro o la médula espinal.
El daño interrumpe o distorsiona las vías de procesamiento sensorial, generando dolor sin que exista estímulo periférico.
Ejemplos de dolor neuropático central:
- Dolor postictus: en el lado del cuerpo afectado por un accidente cerebrovascular.
- Dolor tras lesión medular: sensación de quemazón o descargas en zonas sin sensibilidad táctil.
- Esclerosis múltiple: enfermedad desmielinizante que puede generar disestesias o ardor difuso.
Este tipo de dolor suele ser más amplio, persistente y menos localizado que el periférico.

Síntomas y signos del dolor neuropático
El dolor neuropático presenta una sintomatología muy característica que permite distinguirlo de otros tipos de dolor:
Síntomas sensoriales positivos (exceso de sensación)
- Dolor tipo ardor, punzadas o descargas eléctricas.
- Alodinia: dolor ante estímulos que normalmente no duelen (como el roce de la ropa).
- Hiperalgesia: respuesta exagerada ante estímulos dolorosos leves.
- Parestesias (hormigueos) o disestesias (sensaciones extrañas o incómodas).
Síntomas sensoriales negativos (pérdida de función)
- Entumecimiento o pérdida de sensibilidad.
- Reducción de la capacidad para percibir la temperatura o la presión.
Otros signos asociados
- Cambios en el color o temperatura de la piel.
- Debilidad o atrofia muscular si hay compromiso motor.
- Alteraciones del sueño, ansiedad o miedo al movimiento por la persistencia del dolor.
Causas más comunes de dolor neuropático
- Compresiones nerviosas (hernia discal, túnel carpiano, atrapamientos por sobreuso, etc.).
- Lesiones traumáticas o quirúrgicas del nervio.
- Neuropatías metabólicas (como la diabetes).
- Infecciones virales (herpes zóster).
- Enfermedades del sistema nervioso central (esclerosis múltiple, ictus).
- Neuropatías inducidas por fármacos (quimioterapia, antirretrovirales).
Diagnóstico del dolor neuropático
El diagnóstico es clínico y funcional, basado en una combinación de exploración, cuestionarios y pruebas específicas.
Las herramientas más habituales incluyen:
- Historia clínica detallada: tipo de dolor, localización, evolución y factores agravantes.
- Exploración sensitiva: detección de zonas de alodinia, hiperalgesia o pérdida sensorial.
- Neurodinamia: sirve como herramienta diagnóstica y de valoración en fisioterapia. Esta evalúa la movilidad y sensibilidad mecánica del sistema nervioso mediante pruebas que combinan movimientos articulares específicos. Su objetivo es identificar signos de tensión o sensibilización neural, valorar la respuesta sintomática y diferenciar si el dolor proviene del tejido nervioso o de estructuras musculoesqueléticas.
- Cuestionarios validados: DN4, LANSS o PainDETECT.
- Estudios neurofisiológicos: electromiografía (EMG) y conducción nerviosa.
- Imágenes: resonancia magnética en sospechas de compresión o afectación central.

Tratamiento del dolor neuropático
El abordaje debe ser multidisciplinar, integrando la fisioterapia, el tratamiento médico y la educación en dolor.
1. Tratamiento médico
- Fármacos neuromoduladores, como antidepresivos tricíclicos (amitriptilina) o anticonvulsivos (gabapentina, pregabalina).
- En casos seleccionados, bloqueos nerviosos o estimulación eléctrica medular.
2. Tratamiento fisioterápico
La fisioterapia tiene un papel clave en la recuperación funcional y en la modulación del sistema nervioso. Algunas de las estrategias más efectivas incluyen:
- Educación en neurociencia del dolor
Ayuda al paciente a entender por qué puede sentir dolor sin daño tisular, reduciendo el miedo y mejorando la autogestión del dolor y de la patología.
- Neurodinamia
Una vez valorada, se utiliza como herramienta de movilización y desensibilización neural.
Los ejercicios neurodinámicos aplican movimientos suaves y progresivos que mejoran la mecánica y la circulación del nervio, reducen su hipersensibilidad y mejoran la función sin provocar irritación.
- Ejercicio terapéutico y exposición gradual
Recuperar el movimiento y la confianza corporal mediante ejercicios adaptados que promuevan la neuroplasticidad y la tolerancia al movimiento.
- Movilización y desensibilización táctil
Trabajos de estímulos cutáneos progresivos y movimientos suaves que ayudan al sistema nervioso a normalizar su respuesta sensorial.
- Terapias de espejo e imaginería motora
Particularmente útiles en casos de dolor neuropático central o miembro fantasma, favorecen la reorganización cortical y la reducción del dolor.
Pronóstico y evolución
El dolor neuropático tiende a ser persistente, pero con un abordaje temprano e integral puede controlarse y reducir su impacto en la vida diaria.
El trabajo educativo y activo con el paciente es clave para prevenir la cronificación y mejorar su autonomía.
La duración media del dolor neuropático es de 3 a 6 meses.
En conclusión, el dolor neuropático surge cuando el sistema nervioso, en lugar de transmitir correctamente las señales, se convierte en la fuente del dolor. La fisioterapia juega un papel fundamental en su manejo, ayudando al paciente a recuperar la función y a reducir la hipersensibilidad del sistema nervioso.
Comprender este tipo de dolor y abordarlo de manera integral permite mejorar significativamente la calidad de vida y devolver la confianza en el movimiento.
BIBLIOGRAFÍA:
- International Association for the Study of Pain (IASP). (2020). IASP Terminology – Neuropathic pain definition. https://www.iasp-pain.org/resources/terminology/
- Colloca, L., Ludman, T., Bouhassira, D., Baron, R., Dickenson, A. H., Yarnitsky, D., Freeman, R., Truini, A., Attal, N., Finnerup, N. B., & Jensen, T. S. (2017). Neuropathic pain. Nature Reviews Disease Primers, 3, 17002. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28205574/
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Autora: Paula del Toro (Fisioterapeuta)