Lo que debes saber de los calambres musculares

Tipos de artrosis. Diferencias con la artritis.

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Las articulaciones, son las partes de nuestro cuerpo en las que 2 o más huesos se relacionan, y permiten el movimiento, para ello, se relacionan diferentes componentes dentro de la capsula articular, la cual se encuentra llena de un fluido denominado liquido sinovial.

Los extremos óseos se unen formando la articulación, y se encuentran recubiertos de cartílago.   La artrosis es una patología reumática que lesiona dicho cartílago articular, produce dolor, rigidez e incapacidad funcional. Normalmente la artrosis se localiza en la columna cervical y lumbar, algunas articulaciones del hombro y de los dedos de las manos, la cadera, la rodilla y la articulación del comienzo del dedo gordo del pie.

El dolor producido por la artrosis es un dolor mecánico, que se da con el movimiento y se alivia con el reposo, por ese “desgaste” del cartílago articular.  Al deberse a un desgaste progresivo del cartílago articular no es una enfermedad hereditaria, pero se da mas frecuentemente en pacientes con antecedentes familiares previos.  

Existen factores de riesgo como la obesidad, la falta de ejercicio físico o las alteraciones en la postura influyen en el desarrollo de la enfermedad y modificarlos está al alcance del propio paciente tanto para prevenir o retrasar los síntomas como para favorecer al tratamiento.

 Artrosis en las manos.

La artrosis de las articulaciones debe al desgaste del cartílago de estas articulaciones. Suele producir dolor, rigidez, dificultad para mover los dedos y deformidad. La edad de inicio habitualmente es entre los 40 y los 50 años, aunque hay casos de comienzo más tardío. Es más frecuente en mujeres aunque puede presentarse en ambos sexos.

La causa de la artrosis se cree que es la consecuencia de una suma de factores genéticos y ambientales.

El componente hereditario o genético es muy patente en las articulaciones interfalángicas distales y el paciente suele recordar que “su madre o su abuela tenían las manos así”. Es habitual que personas que han realizado trabajos manuales repetitivos presenten artrosis de las articulaciones interfalángicas proximales y en la trapecio-metacarpiana. El hecho de haber sufrido una fractura o inflamación persistente en alguna articulación favorece el desarrollo de artrosis de esta articulación a edades más tempranas.

El diagnóstico de la artrosis se realiza teniendo en cuenta los síntomas que explica el paciente así como la exploración realizada por el reumatólogo, así como pruebas complementarias, como pueden ser radiografías.

Artrosis en rodillas.

La articulación de la rodilla, formada por fémur, la tibia y el peroné. Estas superficies están tapizadas por el cartílago articular. La artrosis de rodilla se caracteriza por el deterioro paulatino de este cartílago y conduce a la aparición de dolor con la actividad física, incapacidad variable para caminar y permanecer de pie, así como a deformidad progresiva de la rodilla. En general, es propia de personas mayores, aunque puede aparecer antes de los 50 años, siendo excepcional en jóvenes. Los síntomas más frecuentes son dolor, rigidez, deformidad y pérdida de funcionalidad.

Es característico de la artrosis de rodilla tener dolor y rigidez al intentar levantarse, después de estar un rato sentado. Este dolor y rigidez desaparecen inicialmente con los primeros pasos pero reaparece tras caminar una distancia mas o menos variable. El dolor va cediendo poco a poco con el reposo. La causa de la artrosis de rodilla igual que el resto de tipos de artrosis, se cree que es la consecuencia de una suma de factores genéticos y ambientales. Entre los factores ambientales que aumentan el riesgo de padecer artrosis destacan la edad (a mayor edad más probabilidad de tener artrosis), determinadas ocupaciones o actividades laborales y el excesivo ejercicio físico. Otras veces la artrosis de rodilla se produce como resultado de una lesión o anomalía previa de la articulación tales como lesiones de los meniscos, de los ligamentos o del hueso articular, tras fracturas óseas intraarticulares.

El diagnóstico se basa en los síntomas que explica el paciente junto con la exploración de la rodilla. En algunas ocasiones, si el paciente presenta hinchazón de la rodilla puede extraerse líquido articular para analizarlo y confirmar que las características son las típicas de la artrosis.

La realización de radiografías también es útil para confirmar el diagnóstico ya que aparecerán los hallazgos típicos de la artrosis y permitirán establecer un pronóstico según la rodilla se encuentre más o menos desgastada.

Artrosis vs artritis

La principal diferencia es el origen de la sintomatología, siendo la artrosis causada por el desgaste articular, y la artritis se produce por un trastorno inflamatorio crónico que puede afectar más que solo las articulaciones.  La artritis reumatoide es un trastorno autoinmune que ocurre cuando el sistema inmunitario ataca por error los tejidos del cuerpo.

En algunas personas, la afección puede dañar distintos sistemas corporales, incluida la piel, los ojos, los pulmones, el corazón y los vasos sanguíneos.

Son dos enfermedades que cursan con dolor, en ocasiones hinchazón y rigidez, pero en la artrosis el dolor es de tipo mecánico (es decir, se desencadena con los movimientos y mejora con el reposo).

A diferencia del daño por desgaste de la artrosis, la artritis reumatoide afecta el revestimiento de las articulaciones y causa una dolorosa hinchazón que puede finalmente causar la erosión ósea y la deformidad de las articulaciones. La inflamación asociada a la artritis reumatoide es lo que también puede dañar otras partes del cuerpo. Aunque los medicamentos nuevos han mejorado las opciones de tratamiento en gran medida, la artritis reumatoide grave aún puede causar discapacidades físicas.

Los signos y los síntomas de la artritis reumatoide pueden incluir los siguientes:

En sus inicios, la artritis reumatoide tiende a afectar primero las articulaciones más pequeñas, especialmente las que unen los dedos de las manos con las manos y los dedos de los pies con los pies. A medida que avanza la enfermedad, los síntomas suelen extenderse a las muñecas, las rodillas, los tobillos, los codos, la cadera y los hombros. En la mayoría de los casos, los síntomas se producen en las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo.

Los síntomas son: articulaciones sensibles, calientes e hinchadas, rigidez articular que generalmente empeora por las mañanas y después de la inactividad, cansancio, fiebre y pérdida del apetito.

Tratamientos fisioterapia:

Los objetivos del tratamiento de fisioterapia son lo siguientes:

  • Disminuir el dolor y bajar la inflamación producida. Mantener o aumentar si es posible la movilidad articular.
  • Aumentar la estabilidad articular mediante la prevención de la atrofia muscular.
  • Retrasar la evolución de la enfermedad.
  • Mantener la independencia funcional.
  • Prevenir las deformidades y contracturas.
Para ello podemos utilizar diferentes técnicas de fisioterapia:

  • Durante brotes agudos, reposo relativo.  
  • Tratamiento postural con posibilidad de uso de órtesis.
  • Reducción/descarga de peso.
  • Termoterapia (superficial o profunda).
  • Movilizaciones y tracciones.
  • Masoterapia.
  • Ultrasonidos.
  • Crioterapia.
  • Electroterapia (iontoforesis, TENS, interferenciales).
  • Láser
  • Magnetoterapia.
  • Hidroterapia.

Autor: Miguel Moreno (Fisioterapeuta)

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