Fisioterapia y Salud Mental, ¿qué relación tienen?

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La concepción de la salud ha evolucionado considerablemente en las últimas décadas, alejándose de una visión puramente física (modelo biomédico) para abarcar aspectos emocionales, psicológicos y sociales (modelo biopsicosocial). En este contexto, la conexión entre la fisioterapia y la salud mental emerge como una asociación significativa que contribuye al bienestar integral de las personas, teniendo en cuenta a la persona como un todo, y no sólo considerando su biología.

¿Qué relación existe entre la fisioterapia y la salud mental?

La interacción entre el cuerpo y la mente es innegable. Los avances en la investigación han demostrado que existe una estrecha relación entre el estado físico y la salud mental, y que una mala salud física repercute en la mental, y viceversa. La fisioterapia, que se centra en la rehabilitación y el tratamiento de lesiones y dolores físicos, va más allá de la recuperación de funciones motoras; puede tener un impacto considerable en la salud mental.

La OMS define la salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera siendo capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

Según la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental (AEF-SM), la Fisioterapia en Salud Mental “es una especialidad de la fisioterapia que abarca un amplio número de técnicas dirigidas directamente a mejorar los trastornos mentales y psicosomáticos, así como, trastornos musculoesqueléticos de larga duración y dolor crónico”.  

Beneficios de la fisioterapia en la salud mental

En muchos países de Europa, además de en Estados Unidos y en Australia, la fisioterapia se emplea de manera habitual como parte del tratamiento de los trastornos mentales, aunque en España aún sigue siendo una disciplina poco conocida. De hecho, existe evidencia científica de la eficacia de la fisioterapia en el tratamiento de trastornos de la conducta alimenticia, depresión, esquizofrenia, trastornos de la personalidad, demencias, ansiedad, etc. 

¿Y cómo puede beneficiar la fisioterapia en nuestra salud mental?

  • Reducción del estrés y la ansiedad: Los ejercicios y técnicas utilizadas en la fisioterapia, como el yoga y el pilates terapéutico, la terapia de exposición gradual al movimiento, la relajación muscular progresiva, e incluso la propia terapia manual (incluyendo los masajes terapéuticos) ayudan a reducir los niveles de estrés y ansiedad. Estas prácticas no solo fortalecen el cuerpo, sino que también calman la mente, promoviendo un estado de relajación general.

El estrés enlentece los procesos de curación, ya que nos hace más vulnerables. Se sabe que la gente estresada podría curarse un 60% más lento.

  • Mejora del estado de ánimo: El ejercicio físico libera endorfinas, neurotransmisores asociados con la sensación de bienestar y la reducción del dolor. La fisioterapia, al involucrar actividades físicas y ejercicios terapéuticos controlados y adaptados a las necesidades individuales, puede ser un poderoso impulsor del ánimo positivo y la reducción de síntomas depresivos. Además, ayuda a reducir el dolor, ya que esas sustancias que libera nuestro cerebro cuando realizamos ejercicio son nuestros analgésicos internos.
  • Aumento de la autoestima y confianza: Superar las limitaciones físicas con la ayuda de la fisioterapia puede generar un sentido de logro y fortaleza, ya que esto empodera al paciente y le hace sentirse menos frágil y vulnerable. Este aumento de la autoestima se refleja en una mayor confianza en uno mismo y una actitud más positiva hacia las distintas circunstancias y hacia el dolor. Se ha visto que el optimismo en una lesión o dolor es fundamental para recuperarse pronto y recuperar la calidad de vida lo antes posible.
  • Promoción de la conexión mente-cuerpo y la conciencia corporal: La fisioterapia, gracias al propio tacto y gracias al ejercicio, enseña a las personas a estar más conscientes de su cuerpo, a escuchar sus señales y a entender cómo el cuerpo y la mente se influencian mutuamente. Esta conciencia ayuda a manejar el estrés, la tensión y a desarrollar una mayor conexión consigo mismo, además de aprender a gestionar nuestro dolor. Además, existen algunas técnicas concretas para mejorar esta conexión mente-cuerpo, como la Terapia de la Conciencia Corporal Basal (Basic Body Awareness Therapy), la Terapia Psicomotora, la Reeducación Postural Global o el biofeedback, muy usado en el ámbito del suelo pélvico.

Conclusión

La relación entre la fisioterapia y la salud mental es profunda y significativa. El cuidado del cuerpo va de la mano con el cuidado de la mente, y ambos aspectos se complementan para promover un estado óptimo de bienestar. La fisioterapia no solo se trata de recuperar la función física, sino también de fortalecer la salud mental y emocional.

La colaboración entre profesionales de la salud mental y fisioterapeutas es fundamental para abordar de manera integral las necesidades de los pacientes. El enfoque conjunto puede incluir terapias cognitivo-conductuales, técnicas de relajación y ejercicios físicos específicos, adaptados a las condiciones individuales de cada persona.

Por lo tanto, la integración de la fisioterapia en el cuidado de la salud mental es imprescindible ya que, con su enfoque centrado en el movimiento y la funcionalidad forma un pilar fundamental en la promoción y mantenimiento de la salud mental.

BIBLIOGRAFÍA:

https://lafisioterapia.net/emociones-dolor-cronico/

https://clinicaurjc.es/fisioterapia-y-salud-mental/

Autora: Paula del Toro (Fisioterapeuta).

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