Inestabilidad de hombro o luxación recidivante

La articulación glenohumeral del hombro es extremadamente móvil, lo que la hace particularmente vulnerable a problemas de estabilidad. Se define como inestabilidad de hombro cuando la cabeza del húmero se desplaza parcial o totalmente fuera de la cavidad glenoidea de la escápula, y se convierte en luxación recidivante cuando estos episodios ocurren repetidamente. Las luxaciones anteriores representan más del 80 % de los casos, mientras que las posteriores son menos frecuentes y suelen pasar desapercibidas.

Estas lesiones afectan especialmente a adultos jóvenes (18‑35 años), con predisposición en varones y deportistas, aunque la laxitud articular en mujeres puede aumentar el riesgo.

¿Cómo ocurre la luxación de hombro?

El principal elemento estabilizador del hombro es el rodete glenoideo (labrum), junto a ligamentos glenohumerales, cápsula y músculos del manguito rotador. Cuando estos elementos se lesionan, el húmero pierde su sujeción sobre el rodete glenoideo.

En las luxaciones recidivantes anteriores suele observarse una lesión de Bankart (desprendimiento anteroinferior del labrum) y a menudo un defecto óseo en la glena o la cabeza humeral (lesión de Hill–Sachs).

El primer episodio de luxación suele asociarse a traumatismo importante, pero a medida que la estabilidad articular disminuye, las luxaciones pueden suceder por gestos cotidianos del día a día.

El mecanismo típico es una caída sobre el brazo en abducción (separado del cuerpo) y rotación externa, desplazando la cabeza humeral hacia adelante contra el borde glenoideo.

Evaluación clínica y diagnóstico

  1. Historia clínica y exploración: se detallan circunstancias, tipo de luxación y síntomas como dolor, “chasquido” o sensación de inestabilidad.
  2. Test específicos:
    • Apprehension test, Relocation test (inestabilidad anterior).
    • Jerk test, Kim test (inestabilidad posterior).
  3. Imágenes complementarias:
    • Radiografía (vistas AP y axilar) oTC para evidenciar defectos óseos o lesiones de Hill‑Sachs.
    • La RM o artro-RM detecta lesiones del labrum o bloqueo articular.
  4. Clasificación: Inestabilidad traumática recurrente vs. atrómatica, multidireccional (MDI), y reciente vs. crónica.

Abordaje terapéutico: ¿conservador o quirúrgico?

La elección depende de varios factores:

  • Número de luxaciones previas.
  • Edad y nivel de actividad (deportistas o cuerpos de seguridad).
  • Defectos óseos significativos (> 20–25 %).
  • Desgaste del labrum o cápsula.

Tras el primer episodio en adultos jóvenes, algunos autores indican cirugía inmediata. En pacientes con historia de recidivas, la reparación de Bankart o la cirugía de Latarjet para casos con defecto óseo son tratamientos comunes, lo que previene nuevas luxaciones pero puede reducir la movilidad, sobre todo en rotación externa.

No obstante, un abordaje conservador bien estructurado es eficaz y debe ser la primera opción en muchos pacientes, incluso en algunos deportistas.

Rehabilitación conservadora desde la fisioterapia

La rehabilitación conservadora basada en programas de ejercicio terapéutico mejora de forma importante la calidad de vida en la inestabilidad de hombro. Este debe incluir ejercicios de fortalecimiento de los músculos periescapulares, los del manguito rotador y otros músculos del hombro como los deltoides, principalmente, además de ejercicios de movilidad suave, control motor y propiocepción.

El miedo al movimiento y la ansiedad pueden retrasar la recuperación. La evidencia recomienda incluir educación terapéutica, apoyo emocional y movilización temprana para combatir estos factores.

Los objetivos generales de la rehabilitación son:

  1. Modular el dolor.
  2. Restaurar el rango de movimiento de forma progresiva.
  3. Fortalecer el manguito rotador y musculatura periescapular.
  4. Mejorar propiocepción y control neuromuscular.
  5. Readaptación funcional para el retorno seguro a las actividades de la vida diaria.
  6. Readaptación deportiva en personas deportistas.

Las fases de la rehabilitación serán completamente diferentes en cada caso, dependiendo de la gravedad de la luxación, de si ha habido cirugía o no, de la intensidad del dolor, etc. Pero, en general, las fases suelen consistir en:

1. Fase inicial (Semanas 0–4 aprox.)

  • Inmovilización breve (1–3 semanas) según tolerancia.
  • Movilización pasivo-asistida para mantener ROM.
  • Movilización activa suave con movimientos cómodos donde no haya aprehensión.
  • Ejercicios isométricos suaves para activar la musculatura con poca carga.

2. Fase intermedia (Semanas 4–8 aprox.)

  • Incorporación de resistencia ligera con bandas elásticas o pesas de pocos kilos y en rangos de movimiento cómodos para el paciente.
  • Ejercicios con el propio peso corporal en cadena cinética cerrada: por ejemplo push-ups en pared o en cuadrupedia, plancha, ejercicios en cuadrupedia, etc.
  • Trabajo de propiocepción: ejercicios con fitball o pelota, superficies inestables, perturbaciones controladas.

3. Fase avanzada (Semanas 8–12+ apox.)

  • Fortaecimiento progresivo en cadena cinética cerrada e incluir ejercicios en cadena cinética abierta: por ejemplo, rotaciones (sobre todo trabajar la externa), remos, tracciones, press militar, elevaciones frontales y laterales, etc.
  • Ejercicios funcionales y deportivos: incluir ejercicios pliométricos como lanzamientos, empujes y tracciones rápidas, etc.
  • Retorno progresivo al deporte/trabajo cuando se cumplan los criterios de fuerza, ROM, control neuromuscular y poco miedo o aprehensión. Uno de los tests que se utilizan para valorar la vuelta al deporte es el Y balance test, donde el paciente debe alcanzar en tres direcciones (medial, superolateral, inferolateral) en posición de push-up con una mano apoyada. Debe de haber diferencias de < 4 cm entre ambos brazos. Además, si el fisio al que acudes tiene un dinamómetro en la consulta, te puede evaluar la fuerza de ambos brazos y se recomienda que haya una diferencia en la fuerza de menos del 10% en rotadores internos y externos de ambos brazos.

En conclusión, como recomendaciones generales tras una luxación, se debe acudir a un profesional sanitario de forma precoz para reducir la luxación y para que este valore si es necesario realizar una cirugía o no. Además, es importante iniciar fisioterapia lo antes posible tras la reducción (1–3 semanas inmovilizado) para que la recuperación sea más rápida y eficiente, comenzando con trabajo de movilidad e isométricos suaves y progresando con resistencias según tolerancia.

BIBLIOGRAFÍA:

Kearney, R. S., Ellard, D. R., Parsons, H., Haque, A., Mason, J., Nwankwo, H., Bradley, H., Drew, S., Modi, C., Bush, H., Torgerson, D., Underwood, M., The ARTISAN collaborators, & ARTISAN collaborators (2024). Acute rehabilitation following traumatic anterior shoulder dislocation (ARTISAN): pragmatic, multicentre, randomised controlled trial. BMJ (Clinical research ed.)384, e076925. https://doi.org/10.1136/bmj-2023-076925

Gaballah, A., Zeyada, M., Elgeidi, A., & Bressel, E. (2017). Six-week physical rehabilitation protocol for anterior shoulder dislocation in athletes. Journal of exercise rehabilitation13(3), 353–358. https://doi.org/10.12965/jer.1734976.488

Coyle, M., Jaggi, A., Weatherburn, L., DanielI, H., & Chester, R. (2023). Post-operative rehabilitation following traumatic anterior shoulder dislocation: A systematic scoping review. Shoulder & elbow15(5), 554–565. https://doi.org/10.1177/17585732221089636

Autora: Paula del Toro (Fisioterapeuta)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

📞 Contacto y WhatsApp: Ana 693016596

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.